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Normalidad o nueva normalidad. Adaptación o melancolía.

Después de los meses de confinamiento la vuelta a la normalidad se puede presentar como un reto. Volver al trabajo, a las rutinas y a socializar puede estar condicionado por el miedo que todos tenemos en el cuerpo después de que este virus irrumpiera en nuestras vidas.

 

Durante el encierro hemos pasado por situaciones de estrés, de incertidumbre, de agobio e incluso de aburrimiento. Hemos tenido que ser capaces de gestionar nuestro tiempo, crear nuevas rutinas para mantenernos ocupados y aprender otro tipo de habilidades.

 

Todo esto sin olvidar la conciliación familiar, los niños en casa todo el tiempo supone que hay que tenerlos entretenidos y ser capaces de plantearles unas rutinas que puedan seguir y que les hagan más llevadero el confinamiento.

 

¿Y ahora qué?

 

En estos días estamos viviendo la desescalada o el fin del confinamiento. Esta nueva situación va a ser un reto ya que nos vamos a tener que adaptar a una “nueva normalidad”.

 

Hay personas que van a ser victimas del miedo a esta nueva situación. El miedo a enfermar o a enfermar a sus seres queridos puede llegar a ser muy potente y estas personas deben acercarse a estas situaciones poco a poco. Todos debemos estar protegidos, pero, siguiendo las recomendaciones de los organismos sanitarios, no tiene por qué haber problema.

La melancolía social es otra cosa. Hay personas que piensan que esta crisis ya ha pasado y que todo puede volver a ser como antes.

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Pues parece que no. El dichoso virus ha cambiado el mundo para siempre, los grandes eventos con miles de personas, playas abarrotadas hasta la bandera y centros comerciales en los que no cabe un alfiler son cosas que ya no se pueden plantear en esta nueva situación.

Aquí tenemos dos opciones:

O nos sentimos tristes porque añoramos la vida pasada y no somos capaces de adaptarnos.

O aceptamos la situación y buscamos opciones alternativas que nos llenen y nos ayuden a adaptarnos de una manera positiva.

 

Antes o después llegará la vacuna y seremos capaces de derrotar al virus, pero hasta entonces lo mejor es pensar en esto como lo que es, algo inesperado a lo que tenemos que adaptarnos y toda adaptación supone un reto, así que, ánimo.

Se responsable y no tengas prisa.

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